Frase

  • He visto las cosas enviadas al rey desde la nueva tierra del sol. En todos los días de mi vida, no he visto nada que regocije mi corazón tanto como estas cosas, pues en ellas vi obras de arte, que me hicieron asombrarme ante el sutil ingenio de los pueblos de esas tierras extrañas.

     

    Alberto Durero, 1520

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Música “Latina” y los Premios Grammy: una visión critica (un texto deWillie Colon) (*). Introducción y traducción del inglés de Alejandro Cardona. Suplemento 33

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El siguiente mensaje, con el título «The Grammy Deception», fue enviado a través del IPRNet Forum por el salsero Willie Colón, llegando a mi buzón de correo electrónico por medio de la lista de discusión (foro electrónico) sobre música latinoamericana LAMC-L. Se trata de una reflexión, de una denuncia, que desenmascara los intereses económicos de las grandes industrias culturales que se esconden detrás de estos supuestos premios de gran prestigio como son los Grammy.

Me parece valioso este mensaje, no sólo por el contenido en sí y por el hecho de que trata sobre la música “latina” en contextos culturales como el estadounidense, sino porque, a la vez, nos muestra hasta qué punto la prensa nacional (que hace grandes despliegues con respecto a estos premios en sus “secciones culturales”) es un simple reflejo acrítico de los intereses comerciales de las industrias culturales norteamericanas, y hasta qué punto nosotros consumimos esta información complacientemente.

Anoche vi esfumarse mi décima primera nominación a un premio Grammy. No fue una sorpresa. A mis bien intencionados amigos y seguidores (que nos deseaban suerte a Rubén Blades y a mí), les dije que no teníamos oportunidad alguna de ganar. Inevitablemente la gente nos decía: “tengan fe, esta vez ganarán”.

Quiero aprovechar la ocasión para explicar la naturaleza de los Grammy. Ganar este premio no tiene nada que ver con talento; tampoco tiene que ver con suerte. Yo puedo predecir quién ganará un Grammy meses antes de la ceremonia, especialmente en nuestra categoría “Tropical”. Ni siquiera tiene que ver con la venta de discos o con la cantidad de difusión radiofónica. Tiene que ver, más bien, con dinero y con la reputación de ciertos nombres. Tiene que ver con compañías disqueras que compran cientos de puestos como Miembros Generales de la Academia para votar en bloque a favor de sus artistas. Para decir la verdad, el último verdadero salsero que podía competir a ese nivel era Rubén (Blades). Pero ahora ya no.

Y es que hay una serie de artistas en el medio que han hecho su fama y su fortuna como estrellas “pop” de “ligas menores” y que han encontrado el secreto para garantizarse un Grammy: ¡grabar un disco “tropical”! Así, pueden usar su reputación dentro del ámbito del “pop” para lograr los votos de los Miembros Generales de la Academia, y “robarse” un Grammy.

Espero que no se piense que estoy resentido, pero la verdad es que reciben ese Grammy «Tropical» de parte de miembros “Anglos” de la Academia que, les aseguro, nunca han escuchado sus discos. Por eso ya no me presento a la ceremonia ni soy miembro de la Academia. Es un timo cruel.

Yo fui miembro de la Junta Directiva de la Sección de Nueva York de la National Academy of Recording Arts & Sciences (NARAS), la organización que creó los Grammy. Empecé a organizar un comité para lograr al menos dos categorías más. (Hoy, toda la “música latina” desde Julio Iglesias hasta Milton Nascimiento, pasando por Lil Joe, Tito Puente y Gloria Estefan, deben competir por tres categorías. La música Gospel tiene ocho). También me ofrecí para trabajar en un proyecto para crear un Grammy Latino. Ambas ideas fueron recibidas con cortesía, de la boca para afuera. Hasta intentaron contentarme con la creación de un comité que rápidamente fue invalidado por los Regentes, aduciendo “falta de miembros latinos”. Me pregunto: ¿qué grupo comprará más discos que los latinos en este país? (...)

Desde ese momento me convertí en un dolor, y pronto me sacaron de la Junta Directiva. Era de las pocas personas que no recibía un sueldo por ser parte de la Junta. Los otros trabajaban para diferentes compañías y empresas comerciales que asistían a las reuniones en su tiempo laboral. Y estas son las personas que toman las decisiones.

Estoy seguro de que hay cosas más importantes que denunciar, pero de vez en cuando me enfurezco cuando la gente me pide que no sea tan negativo. Realmente no puedo alegrarme cuando Linda Ronstadt, Gloria Estefan, David Byrne o Paúl Simón son nominados en nuestra categoría, porque casi siempre significa que artistas como yo, o el Gran Combo o Celia Cruz, que han vivido para esta música, no serán tomados en cuenta y posiblemente perderán una oportunidad única... pero claro, esos artistas venden más entradas, compran más páginas en la prensa y posiblemente hasta compran tiempo en la TV en horas de máxima audiencia, como lo hizo Gloria (Estefan). Nosotros simplemente no podemos competir en ese nivel.

Cuando uno ve a Annie Lennox y ese tipo English Black homenajeando a Marvin Gaye, se puede apreciar lo fuera de la realidad que está la Academia. Simplemente no entiende ni le importa que eso haya sido inapropiado e irrespetuoso. Como ya dije, la verdad es que no estoy enojado ni golpeado por no haber ganado; después de haber perdido en diez oportunidades ya me he acostumbrado. (...) Además, si sigo perdiendo, podré establecer algún récord.

Yo sé que para algunos esto es como decirles a los chiquitos que no existe Santa Claus, pero nosotros, los latinos, somos una poderosa fuerza creativa y económica en este país, y tal vez es hora que maduremos. Realmente no sé con quién debemos enojarnos: con los artistas que se meten donde no caben o con la Academia.

Ya es muy tarde para que muchos (artistas latinos) logren un justo reconocimiento, pero hay que difundir estos asuntos para que a la NARAS le sea cada vez más difícil, y eventualmente imposible, seguir con arrogancia en este fraude. Merecemos algo mejor.

William Anthony Colón (Willie Colón)

(*) Compositor, cantante, arreglista, trombonista, director de orquestas de salsa y productor, nacido en Nueva York de ascendencia puertorriqueña. Ha sido, desde que Firmó su primer contrato con FANIA a la edad de 17 años, uno de los más importantes exponentes de la salsa neoyorquina. Destacan sus trabajos con el fallecido cantante Héctor LaVoe, el cantautor Rubén Blades y con Celia Cruz, así como su trabajo como solista y productor. Ha sido nominado once veces para los Premios Grammy y tiene a su haber quince discos de oro y seis de platino. Con sus 39 producciones han vendido más de diez millones de discos a nivel mundial.

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