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  • Las fotos se van convirtiendo cada vez más en la mercadotecnia personal.

     

    Carlos Monsiváis

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Improvisaciones: Los niños y la música. COLUMNA DE CARMEN MÉNDEZ.

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Los niños y la música

 

 

Improvisaciones / Columna de Carmen Méndez

 

 

Cuando se trata del aprendizaje musical de los niños, no existe una receta que pueda aplicarse por igual a todos ellos. Por el contrario, cada uno, desde su mundo de vida, percibe, comprende, reacciona y disfruta de manera personalizada y única. De ahí que este es uno de los retos mayores de la educación musical: cómo lograr que el aprendizaje de cada infante sea significativo y original.

 

En el quehacer cotidiano como profesora, he experimentado situaciones tan interesantes como dispares y sorprendentes. Recientemente, ante el estímulo visual de una caricatura de un rostro sorprendido, dos niños de seis años improvisaron una pieza en el piano. Uno de ellos la tituló “Un susto en la noche”. Se podían escuchar claramente los pasos sigilosos, al caminar cada dedo por las teclas lentamente, el sentimiento de un escalofrío, cuando aparecían sonidos en el registro grave, crescendo hasta alcanzar un fortísimo y la huida, con notas cortas, agudas y graves alternadas. Durante toda la pieza, las sensaciones de angustia y misterio estuvieron siempre presentes.

 

El otro niño tituló su pieza “El miedoso feliz”. De principio a fin, se mantuvo el estado anímico tranquilo y tuve la sensación de que si bien, algún sonido inesperado pudo haberlo sorprendido, no cedió nunca al pánico. Los dedos tocaron las teclas en el registro grave, con intervalos armónicos de segundas (dos teclas vecinas simultáneas) y preservó siempre una regularidad rítmica.

 

Al escuchar la grabación de ambos ejercicios, compruebo cómo ya, a una edad temprana, se perfila en la creatividad el sello personal. Ese universo sonoro interno que tenemos todos está construido por los sonidos escuchados, asimilados y conservados en las profundidades de la psique. En la expresión artística, primero se asoma, luego se deja ver y puede llegar a aflorar, manifiestamente, en formas tan variadas como seres humanos existen.

 

La apertura al universo sonoro del otro implica un gran desafío para el educador musical. Ante dificultades como la comunicación intergeneracional, la falta de infraestructura adecuada o la invasión sonora comercial, a menudo carente de gusto estético, la docencia musical requiere maestros bien formados, con vocación y talento. Las estrategias didácticas no pueden ser recetas. Más bien, deben ser caminos inexplorados y novedosos. La actitud del educador en el ejercicio profesional es preciso que sea de gozo y sincera satisfacción. Así, se estarán moldeando temperamentos sensibles y receptivos, que puedan ser fundamento de sociedades sanas y solidarias.

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