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Suplemento 124

Diálogos entre danza y psicología: trabajo interdisciplinar del proyecto integrado Conexiones para la Creatividad

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Diálogos entre danza y psicología: trabajo interdisciplinar del proyecto integrado Conexiones para la Creatividad

 

Judith Grijalba Sevilla[1]

Pamela Jiménez Jiménez[2]

 

 

“Las raíces de este trabajo pueden hallarse en los comienzos

de la historia de nuestra humanidad, cuando la enfermedad

era comprendida como la pérdida del alma y la danza

como una parte esencial del proceso de curación”.

Joan Chodorow

 

 

 

Desde el lenguaje de las artes, todo acto creativo implica una expresión o liberación de la cosmovisión, valores, conocimientos, vida e incluso transgresión de la persona. En cada acorde, trazo, palabra, gesto, sonido o movimiento hay todo un simbolismo. De ahí la importancia de poder integrar todo el valor de las experiencias que se generan desde el cuerpo y las artes, en procesos interdisciplinares. El presente artículo comparte algunas de las reflexiones desde la psicología y la danza, generadas a partir del acompañamiento del proyecto integrado Conexiones para la Creatividad de la Universidad Nacional de Costa Rica, en una labor de extensión universitaria para el Servicio de Psicología del Hospital San Vicente de Paul situado en Heredia, Costa Rica.

 

 

Conexiones para la Creatividad pertenece al Centro de Investigación, Docencia y Extensión Artística (CIDEA) de la Universidad Nacional. Es una propuesta interdisciplinar que incluye los lenguajes artísticos presentes en las escuelas del CIDEA: Arte Escénico, Arte y Comunicación Visual, Danza y Música; y su integración a través de talleres y procesos creativos en ámbitos de salud, comunidad y educación. Desde hace más de seis años, en conjunto con el Proyecto Expresiones Creativas perteneciente a la Subárea de Patrimonio Cultural de la Caja Costarricense del Seguro Social, el proyecto ha desarrollado procesos en diferentes centros hospitalarios de Costa Rica: el Hospital Psiquiátrico Chacón Paut, el Hospital México y el Hospital San Vicente de Paul. En este último centro se ha desarrollado un trabajo en conjunto con el Servicio de Psicología, desde el teatro, el arte y comunicación visual y la danza. En esta ocasión se compartirán algunas de las reflexiones a partir del trabajo interdisciplinario vivenciado desde la danza y la psicología.

 

 

La danza contemporánea nos lleva al acto creativo a través del movimiento; la danza como ritual, como necesidad, como una expresión y un espacio para el autoconocimiento y la integración. El acompañamiento desde las artes busca, por medio de experiencias vivenciales, el desarrollo de los siguientes temas: 1) el cuerpo tiene sabiduría: escucha corporal; 2) el lenguaje del cuerpo: las sensaciones; 3) expresión corporal y ritmo; 4) meditación en movimiento; 5) danza: la poética del cuerpo.

 

 

Se parte de la idea según la cual, a la hora de movernos, no solo estamos realizando actividad física, sino también expresando y comunicando desde lo no verbal a través de nuestro cuerpo, en el cual se integran la emoción y el pensamiento. Para la propuesta del acompañamiento, además del lenguaje artístico de la danza, se tomó como referencia el Movimiento Auténtico. Fue creado por la bailarina de danza contemporánea Mary Whitehouse (Estados Unidos, 1911-1979), para quien es el “estar dentro y fuera del ser en el momento en que se realiza el movimiento, cuando se es movido por las emociones y pensamientos genuinos”.

 

Con el Movimiento Auténtico, se busca la escucha de los impulsos internos de cada persona, a través de la introduccción del testigo interno y el externo, como entes que acompañan, aceptan y contienen sin juzgar. Además, se enfatiza que el cuerpo tiene memoria, y es a través de él mismo que se encuentra la vía para la integración y apertura de cualquier bloqueo. La persona aprende a escuchar los mensajes de su cuerpo, y de alguna forma le permite reconocer de dónde viene esa sensación y cómo la experimenta en aquel en estado de atención plena, lo que facilita la expresión de sus pensamientos y sentimientos. Por tanto, el cuerpo es percibido como la llave al simbolismo, a la resolución del propio proceso, en este caso, los procesos por los que pasan las personas; por ejemplo, de duelo ante la pérdida de un ser querido o ante los ritos de paso.

 

 

En dicho proceder se unió la psicología con el arte, donde este último se convirtió en herramienta o medio, que permite a la persona un acercamiento a sí misma de una forma amigable, ya que puede crear libremente, apropiarse de ella y darle significado desde lo simbólico. En este afán creativo, la persona transforma su propia realidad y la manipula, favoreciendo una sensación de control a la hor de expresar aquello que le duele, angustia o causa malestar interno, lo que permite resignificar el evento. En este contexto, la profesional en psicología no interpreta ni juzga la creación, sino acompaña, propicia un espacio seguro para la autoexploración y la expresión de emociones.

 

 

Es un momento en el cual la persona logra contactarse consigo misma a través de los cinco sentidos, mediante la utilización del color, la forma, la textura, la música, la expresión y el dominio de su propio cuerpo, entre otros, propiciando el acceso a aquellas emociones y sentimientos reprimidos, a la adquisición de nuevas habilidades sociales, facilitando una nueva percepción de las situaciones, que promueve un espacio de ensayo para la vida y finalmente busca la integración de los sentimientos discordantes para la persona.

 

 

Tanto el Movimiento Auténtico como la danza se validaron como formas de escucha y autoconocimiento corporal, también como formas de autoregulación, expresión y creación. Un elemento esencial es que nos conectan con el aquí y el ahora desde nuestros propios cuerpos, respetando los ritmos internos, priorizando las sensaciones, el lenguaje corporal, lo no verbal. Son formas de conectarnos con el cuerpo y su sabiduría desde una actitud benévola, de escucha, para generar espacios de expresión y creatividad. Además, nos permiten la posibilidad de trabajar la empatía kinestésica, como premisa vital para relacionarnos con otras personas, para inspirarnos y ser inspiración.

 

En el proceso psicoterapéutico, el arte propicia el incremento tanto de la creatividad como de la sociabilidad, la autoestima, la seguridad, el manejo de la culpa, del enojo, de la frustración, la expresión dediversas emociones con una mayor flexibilidad. Además, permeabiliza el acceso al material reprimido mediante la simbolización.

 

En fin, las artes propician el darle sentido a la vida, desde una posición en la cual la persona logra contactarse con aspectos tanto corporales como emocionales, facilitando el desarrollo de estrategias propias y un mayor conocimiento de sí misma.

 

 

 


 

 

[1] Licenciada en Psicología. Psicoterapeuta individual y grupal del Hospital San Vicente de Paúl, CCSS

tal San Vicente de Paúl, CCSS.

[2] Licenciada en Psicología, Magíster Profesional en Danza con énfasis en Formación Dancística. Académica en la Universidad Nacional de Costa Rica.

 

 

 

 
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