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Deslindes: Día de la autonomía universitaria.COLUMNA DE ADRIANO CORRALES ARIAS.

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Día de la autonomía universitaria

 

  Deslindes / Columna de Adriano Corrales Arias

 

 

Desde el 2011 las universidades públicas del país conmemoran cada 12 de abril el Día de la Autonomía Universitaria, como respuesta al ingreso, sin ninguna autorización, de agentes del Organismo de Investigación Judicial al Campus Rodrigo Facio de la Universidad de Costa Rica (UCR), el 12 de abril del 2010, el cual provocó un conflicto que dejó estudiantes y funcionarios heridos. Meses más tarde, el Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR), en su sede central, con un aparatoso despliegue de los medios comerciales de comunicación, sería allanado por más de cien oficiales de ese organismo para incautar supuestas evidencias que involucraban al señor rector en actos ilícitos. Don Eugenio Trejos, rector en ejercicio, fue absuelto de todo cargo. Los medios jamás ofrecieron disculpas: lo crucificaron simbólica y políticamente.

 

Gracias al señalamiento del escritor, periodista y exfuncionario del ITCR, Eduardo Castillo Rojas, he reparado en la injusta denominación, mejor dicho en la apresurada forma de elegir una fecha de conmemoración para tan importante efeméride, sin hacer verdadera historia. Quiero decir que, en la corta pero intensa historia universitaria del país, hay acontecimientos mucho más significativos, especialmente los acaecidos en los años 1980/82 en la sede central del Instituto Tecnológico de Costa Rica en la ciudad de Cartago.

 

El ITCR, fundado en 1971 - aunque empieza a funcionar en el 72 e inicia clases en el 73 - nace como una institución académica tecnológica destinada a formar cuadros técnicos para la naciente industria nacional. Su carácter cerrado y vertical, cuasi militar (tenía divisiones en vez de facultades o escuelas), mostraba un carácter totalmente antiuniversitario: el rector era electo por una comisión estatal donde había representantes de las cámaras empresariales, los profesores no participaban en la toma de decisiones y los estudiantes no tenían ninguna representación. A pesar de ello, y alrededor de una lucha para equiparar sus títulos (se graduaban como técnicos aunque tenían una carga académica de bachillerato universitario) y para conseguir servicios estudiantiles inexistentes (comedor, transporte, becas, actividades culturales y deportivas), los estudiantes se organizan de manera sui generis dadas las precarias condiciones de la época.

 

Así, se desarrolla un vigoro movimiento estudiantil que logra aglutinarse y plantear la lucha de manera lúcida y valiente, como pocas veces se recuerda en este país. Sus batallas democratizaron la institución, la cual, como ya dijimos, poseía un modelo napoleónico/absolutista de carácter empresarial, que ahogaba toda posibilidad de vida universitaria autónoma en la toma de decisiones y en la independencia y representatividad del movimiento estudiantil; ni se diga en cuanto a la ausencia de investigación y extensión universitarias. Decenas de estudiantes fueron violentados y encarcelados el veintiocho de octubre de 1980, ya que la Fuerza Pública, tomó el campus universitario en una desusada acción militar. Es el único campus de una universidad costarricense que ha sido intervenido y tomado violentamente por la fuerza policial.

 

Nunca debemos olvidar esos hechos, en especial el movimiento estudiantil, porque su lucha, que produjo el actual Estatuto Orgánico del ITCR con sus reformas posteriores (el cual, gracias a la autonomía universitaria, debe considerarse como Ley de la República), permite hoy a los estudiantes gozar de representatividad e independencia en todos los órganos de decisión del instituto. Por cierto, en estos momentos, los sectores más conservadores y tecnocráticos de esa institución, promueven una contrarreforma académica (reforma al estatuto), la cual pretende colocar a esa universidad en las condiciones anteriores a la década de 1980 del siglo pasado. (Algo parecido promueve un grupo de ciudadanos respecto de una constituyente: su objetivo, así lo leo, sería eliminar las garantías sociales de la actual constitución (1949) para refundar un estado neoliberal que nos remontaría a la primera mitad del siglo XX).

 

Desafortunadamente la hegemonía de la UCR en CONARE permite esas precipitaciones y desaguisados. Ojalá que profesores, estudiantes y egresados exijan que se revise el acuerdo para que se reivindique el veintiocho de octubre de cada año como el auténtico Día Nacional de la Autonomía Universitaria, tal y como corresponde a la memoria histórica y sociocultural de la universidad pública costarricense, hoy, como nunca antes, amenazada por fuerzas que pretenden cooptarla, privatizarla o, en todo caso, reducirla a su mínima expresión.

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