Frase

  • He visto las cosas enviadas al rey desde la nueva tierra del sol. En todos los días de mi vida, no he visto nada que regocije mi corazón tanto como estas cosas, pues en ellas vi obras de arte, que me hicieron asombrarme ante el sutil ingenio de los pueblos de esas tierras extrañas.

     

    Alberto Durero, 1520

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Emilia Prieto en la cultura costarricense. Rosa María Margarit

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Este año se cumplen 90 del nacimiento de Emilia Prieto. Esencial y profunda, la obra de Emilia Prieto constituye un testimonio actual, una reflexión crítica y una original creación en torno a nuestra identidad cultural.

Emilia Prieto (1902-1986) pertenece a la generación de 1930, que junto a Joaquín García Monge, Carmen Lyra, Luisa González y otros, tuvo una nueva actitud hacia la realidad, una nueva concepción del mundo y un nuevo discurso literario. Con ello inician el rompimiento definitivo con el viejo liberalismo, al introducir, bajo las influencias de las concepciones anarquistas, el ejemplo de León Tolstoi y la lectura de textos marxistas; la preocupación por la justicia social y la solidaridad entre los hombres.

La crisis mundial del capitalismo de 1929, tiene sus consecuencias sociales en Costa Rica y llevó a Emilia Prieto a la acción política, en este sentido decía: “ser apolítico es como ser nonato, difunto o orate”1.

Dicha crisis provocó que los sectores intelectuales se organizaran junto a algunos sectores obreros para la defensa y rescate de sus propios valores. Se desarrollaría, así, una cultura vigorosa y activa, derivada de la lucha de sus propias experiencias. Ya que el desarrollo en el terreno de las ideas, de las artes, se produce en relación con el desarrollo de formas nuevas de organización del trabajo intelectual y se establece en una relación entre estas formas y los movimientos sociales.

Emilia Prieto contribuye a la formación de una cultural nacional-popular caracterizada por la preocupación de rescatar lo autóctono, valorizar lo nacional, difundir el patrimonio cultural de la humanidad.

Promovió el interés y la discusión por la pintura muralista y revolucionaria de los mexicanos Diego Rivera, Orozco, Siqueiros y otros.

De 1928 a 1933 estudió la decoración de carretas y descubrió su gran valor artístico, típicamente costarricense. Logró interesar al gobierno de Teodoro Picado y organizó un desfile de carretas por el Paseo Colón, provenientes de diferentes zonas, como Sarchí, Puriscal y Desamparados, con gran colorido y esplendor.

Invirtió su tiempo en el movimiento obrero. Creó la Escuela de Cultura Popular y fundó con la Central de Trabajadores de Costa Rica la Universidad Obrera, donde impartió la Cátedra de Historia de América.

Desde el Repertorio Americano de García Monge, su prosa combate diversas posiciones, defendió al “concho” y a todos aquellos artistas que hacen de su arte un arma política. Utilizó el comentario para informarnos de lo mejor del patrimonio cultural de la humanidad. Su ironía terrible y certera sirvió para mostrar una verdad sin transigir frente a los problemas ya sean estéticos, políticos o sociales. Los grabados en madera publicados en el Repertorio, fueron un aporte nuevo por sus planteamientos estéticos.

Además de maestra y escritora, Emilia fue cantora. Se preocupó por el rescate de canciones, muchas de ellas olvidadas, en donde lo cotidiano se muestra con una fuerza y una simpleza que da forma a nuestra vida de antaño.

Esta generación que alcanzó su madurez en 1930 y que entronca con la generación de 1940, coincide en una serie de luchas latinoamericanas: la lucha antiimperialista de apoyo a Sandino en Nicaragua y de apoyo a la gran huelga bananera de 1934; la defensa de la República Española durante la guerra civil de 1936-1939 y la lucha contra el facismo y el nazismo durante el gobierno pro nazi de León Cortés (1936-1940).

Con la guerra civil del 48 y con la persecución de que son objeto los comunistas, Emilia Prieto fue destituida de su puesto como directora en la escuela “Ramiro Aguilar” y se encontró sin trabajo durante años. A pesar de la represión continuó su labor y fue pionera en la lucha por la paz. En 1949 se fundó en su casa el Comité de Partidarios de la Paz, donde se eligió como presidente a Joaquín García Monge y como secretaria a Emilia. Asistió a la Conferencia Interamericana de Paz celebrada en México en 1949; luego en 1952 fue como representante a China. También participó en la Conferencia de Paz de Países de la Cuenca del Pacífico.

En la década de los 70, con la legalización del Partido Vanguardia Popular y en su periódico Libertad se reprodujeron los escritos de Emilia publicados en Repertorio Americano, teniendo, así, acceso estas generaciones a su obra.

La obra de Emilia no ha sido editada en forma completa. Su inquietud por nuestro folclor y su preocupación por crear una institución que se encargara de cuidar y estimular nuestra producción vernácula nacional, no se ha realizado.

Su obra y su vida han dejado una poderosa influencia en la cultura costarricense. Las tendencias del estudio y el enriquecimietno de las tradiciones culturales que nos legó, marcan el camino a seguir. Es importante, en ese sentido, el trabajo que ha realizado el grupo de música Cantares en la recopilación de su obra.

En el año de 1984, a Emilia Prieto se le concedió el Premio Joaquín García Monge por su preocupación por la vida cultural del país.

Pero creo que nosotros, sus albaceas, debemos preocuparnos por lo que todavía no se ha plasmado: el rescate y difusión de su obra; la valoración de nuestro patrimonio cultural y la creación de un instituo de folclor encargado de velar por ese patrimonio.

 


1. La tribuna, San José, Costa Rica. 1946.
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